Cuando les contaba a mis amigos en la primavera de 1997 que una empresa de Monterrey me había contratado como reclutador y editor de una revista semanal que saldría a pelearle lectores a Proceso, me miraban con expresión de “pobre ingenuo”. Y cómo no, si queríamos retar a un mito en plena resaca de una espantosa crisis económica.
Fue tal el éxito de MILENIO Semanal que en dos años dio paso al diario en el que, junto con algunos de esos amigos escépticos del 97, orgullosa y gozosamente colaboro desde el 1 de enero del 2000.
http://www.milenio.com/node/98660
De Émile Zola a Sandra Ferrer Valero
-
No deja de ser fascinante cómo internet puede llevarte de la mano de un
lugar a otro, de un tema a otro. Hace un rato estaba yo metido en el
capítulo IV ...
Hace 5 semanas
No hay comentarios:
Publicar un comentario